Camila Montenegro

Nací en Tijuana, Baja California, una ciudad grande pero a la vez pequeña, que con el paso de los años se ha convertido en la ciudad más visitada del mundo por ser frontera con Estados Unidos.

Mi padre no tuvo educación escolar, pero de la vida aprendió a hacer de todo: fue troquero, manejó maquinaria pesada y sabía de mecánica. Mi madre fue ama de casa. Crecí con cuatro hermanos: Arturo, Raúl, Francisco y Uvaldo. Yo soy la única mujer y la menor. La partida de Raúl marcó profundamente mi vida: murió a los 20 años.

Mi niñez fue hermosa a la manera en que yo vivía, porque no conocía nada más. No teníamos mucho. Ver a mi papá tomado era algo normal, y que nos golpeara duro por todo también era normal. No tuvimos consejos de padres ni nos dieron responsabilidades; era levantarte y vivir el día como llegara. En casa siempre hubo un lenguaje lleno de insultos y malas palabras para todo, y eso, aunque doloroso, era parte del ambiente en el que crecimos.

A pesar de eso, también hubo momentos lindos. Con Lorena tuve una etapa de niña hermosa, nos reinventábamos juegos diarios. Con Guisi jugábamos a las muñecas y a la comidita, como si de verdad cocináramos. Con mis hermanos los juegos eran de luchas y peleas, como si así aprendiéramos a defendernos del mundo.

No recuerdo tener muchos pasatiempos favoritos, pero hay algo que sí se quedó grabado en mí: cuando estaba en 5º y 6º de primaria, ayudaba en el puesto de la escuela vendiendo en el recreo y apoyando al maestro encargado. Eso me fascinaba. Vender a los demás niños me hacía sentir especial, como si desde entonces algo dentro de mí ya supiera que estaba hecha para emprender, para ofrecer, para dar.

Hoy me dedico al crecimiento de muchas mujeres a quienes se les cierra el mundo, como un día se me cerró a mí. Soy networker: cada día abro una oportunidad para una mujer o un hombre que sienta que su propósito se terminó. También soy inversionista en real estate y trabajo para una empresa que me dio la oportunidad de proteger a personas de la tercera edad. Eso me apasiona profundamente, porque siento que cuido vidas y honro historias.

Mi familia es mi motor. Mi esposo y amigo, el Dr. Ricardo Navarro, es mi mejor compañero de vida. Mi hija y amiga Esmeralda Ruby es increíble en su labor de ventas, siempre entregada y apasionada. Mi hijo menor, José Francisco, es un niño estudioso, lleno de talentos; la música y la guitarra son su pasión. Aprendimos a apoyarnos los cuatro en cada sueño y propósito que tengamos, luchando juntos por lograrlo.

Actualmente vivo en San Diego, California, desde donde sigo construyendo mi historia, organizando mi vida… pero no la de los demás. Mi libro debut, Organiza tu vida pero no la mía, está en Amazon. Obtén tu copia hoy mismo.

Editorial Mundo Latino se dedica a trabajar con autores latinos residentes en Estados Unidos, brindándoles una plataforma para publicar sus obras. La misión es fomentar la literatura latina y proporcionar servicios editoriales de alta calidad para asegurar que las voces latinas sean escuchadas y reconocidas en el mercado literario. La familia Arias forma un equipo cohesionado que se dedica a ofrecer servicios personalizados y de calidad a los autores, asegurando una experiencia satisfactoria y exitosa en la publicación de sus libros. Editorial Mundo Latino se destaca por su compromiso con la calidad y la satisfacción del cliente, trabajando estrechamente con autores latinos para ayudarles a alcanzar sus sueños literarios y compartir sus historias con una audiencia más amplia.

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