Hay libros que nacen del deseo de escribir, y otros que surgen de la necesidad de sanar. Este pertenece a los segundos. Organiza tu vida pero no la mía, escrito por la autora Camila Montenegro, no fue concebido con prisa ni con ambición literaria, sino con el pulso sincero de una mujer que encontró en la palabra una manera de respirar cuando la vida se volvió demasiado pesada.
Cada línea de esta obra tiene el peso de una historia vivida y la liviandad de un alma que aprendió a soltar. No es un texto que se lea desde la distancia, sino desde el corazón.
Porque cada página invita a reconocerse, a detenerse un instante y mirar hacia adentro, donde habita esa fuerza silenciosa que tantas veces ignoramos hasta que el dolor nos obliga a escucharla.
Este libro no pretende ofrecer respuestas definitivas ni fórmulas para la felicidad. Su propósito es más profundo: acompañar al lector en ese trayecto íntimo donde las cicatrices dejan de avergonzar y comienzan a contar su verdadera historia.
Entre los pliegues de sus capítulos se esconde una voz que se atrevió a resurgir, una voz que representa a tantas otras que aún buscan romper el silencio.
Leer estas páginas es emprender un viaje de redención, donde el pasado no se niega, sino que se honra. Donde el perdón se convierte en libertad y la vulnerabilidad en una puerta abierta hacia la fortaleza. Es, también, un recordatorio de que el amor —por la vida, por los demás y por uno mismo— es la energía más transformadora que existe.

