Reírse es un acto de resistencia. No de ingenuidad, sino de lucidez. Porque quien logra reírse, desarma. Quien se ríe, comprende. Y en estas páginas, Luigi Malbec nos invita a hacer precisamente eso: mirar de frente al viejo fantasma del absurdo cotidiano y, en lugar de huir, reírse y celebrar la vida.
“Y yo me río” no es solo una simple novela; es un espejo irreverente donde se reflejan la vanidad, la soledad, el ego y la eterna búsqueda de sentido en un mundo que por veces parece un teatro de humo y espejos.
Con un lenguaje afilado y una narrativa que fluye entre la reflexión interior y la sátira social, Malbec nos entrega un protagonista tan arrogante como entrañable: un hombre que viaja entre ciudades, cuerpos y memorias, persiguiendo placer, redención, gozo y una identidad que anhela, pero no termina de encontrar.
El triángulo que lo arrastra no es un truco de trama: es un dispositivo emocional que lo obliga a escucharse. Hay humor y ternura, y la dosis justa de ironía para esquivar el melodrama.
Cada página respira hedonismo y desencanto. Río de Janeiro, la Cidade Maravilhosa, se convierte aquí en un escenario de revelación donde el lujo y la decadencia bailan al mismo ritmo. Pero detrás de las marcas y las risas, asoma la vulnerabilidad de quien, entre copa y copa, descubre que la ironía es solo una máscara para no confesar el miedo.

