Escribir este libro La fuerza que no sabía que tenía no fue un acto de inspiración. Fue un acto de valentía. Durante mucho tiempo pensé que mi historia debía quedarse en silencio.
Que lo vivido era demasiado íntimo, demasiado doloroso, demasiado complejo para convertirlo en palabras. Pero entendí algo fundamental: el silencio también protege al dolor. Y yo ya no quería proteger aquello que me había lastimado.
Este libro nace de un proceso. No de un momento heroico, ni de una escena dramática. Según narra la autora Val Richmond.
Nace de años de dudas, de noches sin respuestas, de conversaciones internas donde me preguntaba si realmente merecía algo distinto. Nace del día en que comprendí que el amor nunca debería doler más de lo que sana.
La violencia no siempre deja marcas visibles. A veces se disfraza de preocupación. Se oculta detrás de promesas. Se instala poco a poco en la autoestima hasta que una mujer comienza a cuestionar su propio valor.

